Hola amig@s !! Me alegro de contactar de nuevo con vosotr@s y espero que os vaya bien.

Me gustaría contaros por qué elegí el Reiki como profesión en lugar de otra de las muchas terapias alternativas a nuestro alcance.

Fué en la primavera del 2007 cuando recibí la iniciación al nivel I de Reiki Usui Tibetano. En aquel tiempo sólo quería aprender nivel I y II para mi sanación personal y aplicación de Reiki a otras personas. No tenía expectativas de dedicarme a formar a otras personas por lo que no me era necesario convertirme en una maestra. Pronto descubriría que estaba equivocada.

En mi primera iniciación recibí una grata sorpresa pues nunca había recibido terapia energética y la cantidad de sensaciones y sentimientos que recibí en aquel curso me hicieron darme cuenta de que en el Reiki estaba una misión de vida. En la conexión con mi Ser que experimenté recibí gran cantidad de información sobre mí misma que de otra forma no hubiera alcanzado. La poderosa fuerza sutil que te envuelve a través de las manos del terapeuta te alivia, reconforta, relaja y te hace entrar en un espacio en el que te sientes segura, protegida, a salvo, donde sólo hay bienestar.

Es durante una iniciación o una terapia de Reiki cuando sientes el efecto de un amor incondicional que proviene de la misma Energía Cósmica que todo lo envuelve pero de la que somos conscientes en determinadas circunstancias de quietud física, mental, emocional y espiritual. Si acompañamos este tiempo con una música adecuada, cualquier tipo de sanación es posible. Tras la sesión lo primero que percibes es una paz profunda acompañada de vitalidad y descanso. La repetición periódica de terapias o iniciaciones suponen un equilibrado y desbloqueo del organismo a todos los niveles recuperando así la fuerza y la alegría por vivir.

Por otro lado, también ocurre a veces una reacción emocional incómoda debido al desbloqueo de algún chakra o la liberación de experiencias dolorosas del pasado. Esto es también beneficioso para la persona, ya que se deshace de energía estancada que dificultaba o impedía su recorrido por el sistema energético humano afectando así a su salud y bienestar.

Un año después de recibir el segundo nivel, adquirí la maestría para completar mi autosanación espiritual. Me resultó tan fascinante la experiencia que seguí con otras iniciaciones a Reiki Karuna, Egipcio, Unitario…Cada vez estaba más convencida de que éste era mi camino y que mi vocación se había hecho presente. Cuando iniciaba a alguien, la sensación de felicidad y plenitud me indicaban que era la dirección correcta que debía emprender sin duda alguna. Enseñar y transmitir estos conocimientos milenarios es para mí un gran honor y una responsabilidad continuar con el linaje de maestros de Reiki. Es un conocimiento universal importante que es necesario perpetuar siempre en la sociedades humanas.

Tras unos cinco años haciendo formaciones, decidí dedicarme a esta profesión con más asiduidad y crear esta página web y la Escuela de Reiki Sol y Luna, nombre que me indicaron mis «médicos del cielo» en una meditación.

L@s que conocéis el Reiki estoy segura de que coincidís conmigo en muchas cosas de las que os he contado y a l@s que no, os animo a conocer esta técnica energética a la que podemos acceder tod@s. Espero que os haya resultado interesante este tema o hayáis descubierto una afinidad por el Reiki que tal vez os conduzca a vuestra vocación como me ocurrió a mí.

Como siempre, vuestros comentarios son muy bien recibidos. Deseo contactar pronto con vosotr@s y recordad que:

La Energía nos mantien unid@s !!

Un abrazo muy fuerte y hasta pronto !

 

 

 

 

 

 

 

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